Por qué amamos tanto el marisco

El marisco ocupa un lugar muy especial en nuestra gastronomía. Está presente en celebraciones, comidas familiares y también en muchas recetas tradicionales que forman parte de la cocina de siempre. Langostinos, gambas, centollos, cigalas o mejillones destacan por su sabor, pero también por algo cada vez más valorado: sus propiedades nutricionales. Consumidos de forma equilibrada, son productos muy completos y con gran valor gastronómico.

Desde hace generaciones, el marisco forma parte de la cocina de costa y de muchas recetas populares. En cada zona encontramos formas distintas de disfrutarlo: gambas al ajillo, langostinos cocidos, arroces marineros, centollos preparados al natural o cigalas a la plancha. Lo interesante del marisco es que combina perfectamente tradición y sencillez. Cuando el producto es fresco, apenas necesita elaboración.

Si empezamos por las gambas, éstas son uno de los mariscos más apreciados por su sabor y versatilidad. Además, tienen propiedades muy interesantes: Alto contenido en proteínas de calidad; bajo aporte calórico; son una fuente de yodo, fósforo y zinc. Contienen vitaminas del grupo B y son ideales para preparaciones rápidas y ligera a la plancha, cocidas, al ajillo o arroces y fideuás. Su sabor intenso hace que necesiten pocos ingredientes alrededor.

El langostino es otro de los clásicos presentes en muchas mesas. De textura suave y gran versatilidad, se caracteriza por su carne firme y jugosa; sabor suave y fácil preparación. Nutricionalmente aporta proteínas de alta calidad, minerales como hierro o magnesio y es de bajo contenido en grasas. Además, combina muy bien tanto en platos fríos como calientes. Lo habitual es verlo en aperitivos, ensaladas, arroces o simplemente cocido con un poco de limón. Pero tampoco te podemos reprender si te gusta poner un poco de mayonesa sobre ellos.

El centollo es uno de los mariscos más representativos de la gastronomía del norte. Por su tradición es muy valorado y tiene un sabor intenso y delicado que suele asociarse a comidas especiales y celebraciones. Entre sus propiedades destacan el alto valor proteico, su bajo contenido en grasa, el aporte de minerales como zinc y selenio y que sea una fuente natural de vitamina B12. Lo más habitual es consumirlo cocido y prácticamente al natural, para apreciarlo mejor.

Mejillones, cigalas y otros mariscos muy valorados

Además de gambas y langostinos, existen otros mariscos muy apreciados tanto por su sabor como por sus propiedades. Los mejillones destacan por su contenido en hierro, vitaminas del grupo B, aceites Omega 3 y bajo aporte calórico. Son muy habituales al vapor o en salsa marinera. Igual pasa con las cigalas, que aportan proteínas de calidad, minerales esenciales y tienen una carne fina y delicada que las hace perfectas para plancha o cocción suave. O las navajas y almejas, que también son muy valoradas por su contenido en minerales, textura ligera y sabor intenso a mar.

¿Cómo disfrutar mejor del marisco? Pues se trata de un género que no necesita preparaciones complejas para destacar. Basta una buena cocción, una plancha suave, un toque de aceite de oliva, limón o ajo como acompañamiento. El objetivo es sencillo: respetar el sabor natural del producto. Y es que se trata de producto ligado a la buena cocina que sigue siendo uno de los grandes protagonistas de nuestra gastronomía.

En definitiva, el Marisco reúne muchas cosas en un solo producto: tradición, sabor, calidad y valor nutricional. Es verdad que solemos reservarlo para ocasiones especiales, pero también puede formar parte de una alimentación equilibrada y de recetas sencillas para el día a día. Porque detrás de una buena gamba, un langostino o un centollo, hay algo más que cocina. Hay producto, cultura y mar.

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