La trucha, un excelente aliado en cualquier dieta

La trucha es un pescado de cuerpo alargado, liso esbelto y ágil, con color plateado y con motas de distintos colores. La coloración externa varía en función de la especie, la luz, la edad, e incluso de su estado de ánimo. La carne, puede ser blanca o rosada, según la alimentación. De ese modo se distingue entre truchas blancas y asalmonadas. Su cabeza es robusta y la mandíbula superior llega más allá del ojo. Al igual que el salmón, la trucha es un pez anádromo, es decir, desarrolla gran parte de su vida en el mar y regresa a los ríos para la reproducción. Vive en aguas costeras de los 6 meses a los cinco años y remonta los ríos para desovar y fertilizar los huevos. Allí permanecerá de uno a cinco años. Se alimenta de casi cualquier clase de animal como peces pequeños, crustáceos y larvas de insectos. Casi la totalidad de la trucha que se comercializa es de cultivo, para encontrarla salvaje hay que ser muy paciente con la época del año que corresponde.

Es uno de los iconos de la España fluvial y una aliada de las dietas. Si bien la trucha se convierte en uno de los platos estrella de la primavera y aparece de forma recurrente en las mesas de casa, no hay que esperar tanto para degustarla. En otoño, los restaurantes situados en los entornos fluviales cuentan con ella como uno de los grandes reclamos gastro-turísticos de la zona. En las pescaderías, por supuesto, puedes pedirla desde ya. Y es que la trucha es un pescado azul con muy poca cantidad de grasa, apenas un 3%. De hecho, es uno de los pescados que menos cantidad de ésta aporta, pero es muy rica en Omega 3, lo que la convierte en cardiosaludable, además de sumar buenas cantidades de proteínas de alto valor biológico. Apenas suma 91 kcal por cada 100 gramos, por lo que es una excelente aliada de las dietas y los regímenes. Dependerá, eso sí, de la forma de cocinarla, ya que en origen no aporta ni un gramo de hidratos de carbono.

Otra de sus características nutricionales son los minerales. Aquí hablamos de un pescado rico en selenio, fósforo, potasio y magnesio. Por cuanto a las vitaminas, la B es la más abundante, lo que redunda en beneficio de músculos y huesos. Es particularmente rica en vitamina B12, por lo que la trucha se recomienda especialmente a mujeres embarazadas y a personas con diabetes. Aunque tiene muchas espinas en su parte central, son blandas y resulta fácil de limpiar. Es uno de los pescados que, en escabeche, sale riquísimo. Como la trucha tiene un sabor suave, a la hora de cocinarla permite múltiples posibilidades; se trata de un pescado muy versátil. Además, como su digestión fácil, se puede consumir de noche sin temor a las pesadillas provocadas por un estómago demasiado lleno. Una de las formas más famosas de preparar la trucha es a la Navarra, rellenándola de jamón serrano y enharinándola antes de pasarla por la sartén, friéndola con aceite y ajos. Rellena de beicon también funciona bien, aunque aquí… la dieta ya nos salta por los aires. En cualquier caso, al toque de sal es un pescado extraordinario, y es muy rica también enrollada con verduras.

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