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El lenguado y la lenguadina son dos pescados planos que a menudo se confunden debido a su apariencia similar. Sin embargo, presentan diferencias notables en su morfología, calidad gastronómica, textura y precio. Mientras que el lenguado es considerado un pescado premium con una carne firme y delicada, la lenguadina es una opción más económica con una textura más blanda. Hoy exploramos las principales diferencias entre estos dos pescados, incluyendo sus características físicas, valor nutricional y todo lo necesario para ayudarte a hacer la mejor elección.
El lenguado (Solea solea) es un pez plano de la familia Soleidae, muy valorado en la gastronomía por su carne tierna y sabrosa. Se encuentra en aguas del Atlántico noreste y el Mediterráneo, donde se pesca de manera sostenible debido a su gran demanda. Tiene un cuerpo ovalado y aplanado, con ambos ojos situados en el lado derecho. La piel es lisa y de color marrón oscuro con algunas manchas para camuflarse. Su tamaño medio oscila de 25 a 50 cm, aunque puede alcanzar los 70 cm. en algunos ejemplares. La carne firme, de sabor suave y textura delicada, ideal para platos sofisticados. Es muy apreciado en la alta cocina por su capacidad de adaptarse a distintas preparaciones, desde la clásica «Lenguado a la Meunière» hasta elaboraciones más creativas.
La lenguadina (Lepidorhombus whiffiagonis), también llamada gallo, pertenece a la familia Scophthalmidae y es un pez plano menos valorado que el lenguado debido a su textura más blanda. Habita en aguas del Atlántico y el Mediterráneo y es una opción más económica en el mercado. Tiene el cuerpo más alargado y menos ovalado que el del lenguado. Los ojos están situados en el lado izquierdo, a diferencia del lenguado. La piel es más rugosa, con un color marrón claro y reflejos plateados. Su tamaño medio oscila de 20 a 40 cm, aunque puede llegar a los 50 cm. La carne es más blanda y menos compacta, con un sabor más neutro. A pesar de que la lenguadina no alcanza el prestigio del lenguado, es una alternativa accesible y versátil en la cocina, ideal para freír, rebozar o preparar en salsas.
Entonces, una de las claves son los ojos. Como hemos visto, la ubicación de los ojos es una de las maneras más fáciles de identificarlos: el lenguado tiene los ojos en el lado derecho, mientras que la lenguadina los tiene en el izquierdo. El lenguado tiene una carne firme, con un sabor suave y elegante que lo hace ideal para recetas sofisticadas. Se cocina bien a la plancha, al horno o con salsas ligeras que realcen su sabor sin opacarlo. Por otro lado, la lenguadina es más frágil, con una textura menos compacta. Su sabor es más neutro, por lo que se utiliza principalmente en preparaciones donde se reboza o se combina con salsas intensas. Si buscas una experiencia gastronómica más refinada, el lenguado es la mejor opción. En cambio, si prefieres un pescado más accesible y versátil para platos cotidianos, la lenguadina cumple bien su función.
La receta más sencilla para una lenguadina crujiente y mediterránea consiste en tener a mano entre 4 y 6 ejemplares (o según los comensales que tengamos), salarlos y mezclarlos con harina; para ello metemos una buena cucharada de harina en una bolsa, hacemos un globo hasta hincharla y agitamos bien para que se distribuya con el pescado. Después tenemos dos opciones: o las freímos en abundante aceite muy caliente durante un par de minutos o (la más saludable) las ponemos en una bandeja de horno y asamos a 200 grados durante unos 10-15 minutos; esto depende del horno. Cuando las tengamos listas, las servimos un poco tibias pero aún crujientes, para disfrutar de ellas. Un consejo: de la lenguadina se puede comer todo excepto la espina central.